John Lennon y Yoko Ono: cómo fue su casamiento alejado del ojo público

El 20 de marzo de 1969,. en Gibraltar, los artistas sellaron su unión en una ceremonia secreta y corta. Fue una de las parejas más icónicas del siglo XX. También una de las más odiadas por un sector del público, reacio a aceptarla a ella como el amor de la vida del ídolo. John Lennon y Yoko Ono se […]

John Lennon y Yoko Ono: cómo fue su casamiento alejado del ojo público

El 20 de marzo de 1969,. en Gibraltar, los artistas sellaron su unión en una ceremonia secreta y corta.

John Lennon y Yoko Ono, en plena Luna de Miel, atendiendo a la prensa en un hotel de Amsterdam (Foto-AP).

Fue una de las parejas más icónicas del siglo XX. También una de las más odiadas por un sector del público, reacio a aceptarla a ella como el amor de la vida del ídolo. John Lennon y Yoko Ono se casaron en Gibraltar un 20 de marzo de 1969, ante los ojos de solo dos personas, que fueron testigos del periplo de la pareja por lograr su libreta matrimonial fuera del ojo público de los paparazis británicos.

El beatle había conocido a la artista japonesa a mediados de 1966, durante una exposición artística en la galería Indica en Londres. El flechazo fue instantáneo y durante meses vivieron un romance a escondidas de Cinthia Powell, la primera esposa de John. La influencia de Yoko en la vida de John había reconvertido su manera de asimilar el arte y, años más tarde, sería un factor determinante en su activismo social.

Tras romper su matrimonio, la pareja finalmente era libre para casarse pero se le presentaron un par de obstáculos. Ante la imposibilidad de viajar a Francia para celebrar la boda, pensaron que podrían hacerlo en Alemania, pero la ley exigía tres semanas de residencia para conseguir los papeles. El manager de Apple Peter Brown les sugirió viajar a Gibraltar -una colonia de la corona- donde Lennon podría, como ciudadano inglés, llevar adelante sus segundas nupcias. La ceremonia comenzó apenas pasadas las 9 de la mañana, duró menos de 10 minutos, y selló para siempre el vínculo entre dos de los artistas más geniales de la época.

Después de las retratos protocolares frente al peñón, tomadas por el testigo y fotógrafo David Nutter, la pareja emprendió viaje hacia Francia primero, donde pasaría la jornada junto a Salvador Dalí. Cinco días después, se embarcaron hacia Amsterdam para celebrar su famoso “bed peace”, donde celebraron su luna de miel promocionando la paz en la suite presidencial del hotel Hilton. “Estamos mandando un mensaje al mundo, especialmente a la juventud que quiere protestar sin violencia”, le dijeron a los periodistas que colmaron la habitación.

Lennon describió su periplo en “The Ballad of John and Yoko”, una canción que fue compuesta y grabada el mismo día. El 14 de abril de 1969, golpeó la puerta de la casa de Paul McCartney y ambos se dirigieron a los estudios EMI (rebautizados Abbey Road años más tarde) para darle forma a la melodía y grabar un nuevo single del grupo, que venía de fracasar en las sesiones del álbum Let It Be.

Con George Harrison de vacaciones y Ringo Starr rodando la película The Magic Christian, los dos pilares fundamentales del grupo se hicieron cargo de todos los instrumentos, en lo que terminó siendo su última gran colaboración. Lennon puso la voz y tocó guitarras acústicas y eléctricas; McCartney se hizo cargo de la batería (solía hacerlo en la ausencia de Starr), el bajo y el piano.

La canción se lanzó el 30 de mayo como lado A del single, con “Old Brown Shoe” de George Harrison como lado B. La frase “Christ you know it ain’t easy” le valió al grupo una nueva censura en la radio de la BBC y las radios estadounidenses, pero logró llegar al número 1 de los charts.

La reedición de Plastic Ono Band

A más de 50 años de su lanzamiento, John Lennon/Plastic Ono Band, el álbum debut en solitario del beatle, será reeditado en una edición deluxe que incluirá 156 nuevas mezclas. Previsto para que vea la luz el próximo 16 de abril, el disco contará -obviamente- con extenso material extra, nuevas mezclas y versiones descartadas en el estudio, además de zapadas de temas nunca antes publicados. El material va a estar disponible en distintos formatos. A saber: una caja de lujo con seis cd y dos bluray, además de un libro de 132 páginas, un poster con el lema “War is Over (If you want it) y postales. También tendrá su edición doble en vinilo, que traerá el álbum original y las tomas alternativas.

Para principios de 1969, John Lennon ya no estaba interesado en continuar siendo un beatle. La falsa ilusión de compañerismo generada durante las primeras semanas de enero, cuando la banda apostó un regreso a sus orígenes (y fracasó) quedaron plasmadas en el documental Let It Be. Sin proyectos a la vista, decidió que era hora de dejar de formar parte de la banda más influyente de la historia.

Su historia de amor con había atravesado al mundo, generado un impacto social que perduraría en su vida y lo había terminado de alejar de Paul McCartney, otrora amigo y gran compañero de composiciones. Estaba listo para dar un paso al costado y así se lo anunció al resto de los integrantes en septiembre de 1969. Decididos a mantener la separación oculta de los medios, Lennon y Ono comenzaron su aventura solista dando un par de shows en Toronto junto a la Plastic Ono Band, un colectivo creativo que se transformaría en el gen principal de su primer disco por fuera de la banda.

Después de que Paul McCartney decidiera romper el pacto al anunciar el rompimiento del grupo en abril de 1970, Lennon tuvo que juntar las piezas de su vida y recluirse. En marzo había recibido una copia del libro El grito primal, del terapeuta estadounidense Arthur Janov y quedó obnubilado por sus enseñanzas, al punto que invitó al autor a su casa de Inglaterra para comenzar el tratamiento. Cada mañana, Lennon se desgarraba de dolor en una habitación de su casa de Tittenhurst. Tres semanas después, Janov tuvo que volver a California e invitó al beatle a continuar con las sesiones en la costa oeste.

Lennon y Ono tenían un impedimento: tras ser arrestados en 1968 por posesión de drogas, los papeles para entrar a Estados Unidos fueron difíciles de conseguir. Recién en julio la pareja pudo continuar con su tratamiento. Durante los siguientes meses, las canciones afloraron como un canto de libertad; una necesidad de exteriorizar hacia el arte esos sentimientos que lo carcomían. Su voz, siempre honesta, pocas veces sonó tan cercana a la fragilidad y la obsesión.

Tras compenetrarse con la composición, necesitó de un séquito cercano para ayudarlo a grabar estos temas despojados, llenos de alma. A lo largo de un mes, con la producción de Phil Spector y la ayuda de Ringo Starr, Billy Preston, Klaus Voormann (amigo desde las giras beatles por Hamburgo), Lennon forjó este grupo de canciones dolorosamente honestas, inspiradas en su amor por Yoko, su incipiente rol como líder social y el recuerdo de su madre.

El disco fue, en principio, un fracaso comercial -en perspectivas beatles- pero su influencia fue creciendo conforme avanzaban las décadas, hasta convertirse en un testimonio de la época. “Estábamos influyendo en otros artistas, dándoles coraje, dándole dignidad a un cierto estilo de vulnerabilidad y fuerza que no era aceptado en la sociedad en ese momento. Fue una revolución para un Beatle decir: ‘Escucha: soy humano, soy real’”, contó Yoko Ono.

 




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