Cuando Elton cantó con John

Pocos imaginaban que la actuación del ex Beatle con el hombre de las gafas extravagantes sería la última de su vida. Con el biopic de John, Rocketman, a la vuelta de la esquina, recordamos uno de sus duetos más memorables.     El día de Acción de Gracias de 1974, el 28 de noviembre, Elton John […]

Cuando Elton cantó con John

Pocos imaginaban que la actuación del ex Beatle con el hombre de las gafas extravagantes sería la última de su vida. Con el biopic de John, Rocketman, a la vuelta de la esquina, recordamos uno de sus duetos más memorables.

 

 

El día de Acción de Gracias de 1974, el 28 de noviembre, Elton John estaba sudando la camiseta en el mítico Madison Square Garden. Lo de la camiseta es un decir, porque iba a pecho descubierto, ataviado con un peto de brilli brilli, tachuelas, y maxi gafas. En el momento de los bises, se dirigió al público y, para pasmo de los presentes, solicitó la presencia en el escenario de un compatriota: ni más ni menos que el mítico ex Beatle, John Lennon. El público rugió de excitación. Hacía dos años que Lennon no actuaba en concierto: dos largos años en los que se había retirado del directo. Según el biógrafo de Elton John, Tom Doyle, Lennon estaba aterrorizado, pero se vio obligado a salir a interpretar tres canciones. ¿La culpa? De una apuesta musical.

 

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John y Elton se habían conocido en octubre de 1973, durante lo que se conoció como el “Fin de semana perdido” (Lost Weekend). Que ni fue un fin de semana (duró 18 meses) ni desde luego perdido. Para paliar sus constantes crisis matrimoniales, Yoko Ono le recomendó a John Lennon que se enrollara con su asistente May Pang. La separación con Yoko le alivió del bloqueo creativo en el que se encontraba y le permitió recuperar su vida de rock and roll star, con todos sus vicios, en compañía de otros ilustres juerguistas como Keith Moon, de The Who, Harry Nilsson o, por supuesto, el futuro Sir Elton John.

 

 

 

Bueno, no solo se bebieron media playa de Santa Mónica y les echaron de la mitad de los locales de California. Lennon también componía y grababa. Entre otras cosas, su elepé Walls and Bridges. En él, Elton cantó y tocó el piano en dos canciones: Surprise Surprise (Sweet Bird of Paradox) y Whatever Gets You Thru the Night. Por entonces, la carrera en solitairo de Lennon estaba lejos del paroxismo de su época Beatle y no había conseguido volver al número uno de las listas. Elton le dijo que Whatever Gets You, un tema escrito mientras veía a un telepredicador, conseguiría devolverle a lo más alto… Lennon dijo que no. Su amigo estaba tan seguro de ello que “se apostaría lo que quisiera”. Le respondió que estaba tan convencido de ello que, si ganaba, se subiría a un escenario con él en su gran concierto del Día de Acción de Gracias en Nueva York. Ganó Elton John.

Y Lennon tuvo que tocar en el Madison Square Garden, a pesar de sus nervios, aquel 28 de noviembre. En primer fila, su mujer, Yoko, se reservó el mejor asiento, uno en el que su marido pudiera ver su presencia. En las escasas imágenes que reproducen el, a la postre, histórico concierto, Elton John reclama la presencia de Lennon para interpretarWhatever Gets You Thru the Night, la canción que había generado la apuesta. John apareció vestido de negro, con el colgante de una flor y aferrado a su guitarra, una Fender Telecaster. Estaba hecho un flan. El segundo tema que interpretaron juntos fue Lucy in the Sky With Diamonds, que Elton presentó al público como “una de las mejores canciones jamás escritas”, para terminar con el gran final: la espídica I Saw Her Standing There.

Fue la primera y la última vez que Lennon interpretó en público este clásico de los Beatles, que anunció con un “es una vieja canción de una antigua novia, que se llama Paul”. Efectivamente, era un tema que siempre cantaba McCartney. Sería la primera y última vez que Lennon la interpretó en público. Al acabar el concierto, Yoko, que se había reservado un asiento en primera fila para que John pudiera verla, fue a saludarlo al camerino. Aquella noche, el ex Beatle no solo se reconcilió con los escenarios, también empezó a hacerlo con Yoko. Un año después nacería su hijo Sean. El retoño le haría tomarse otro tiempo de descanso. Tardaría seis años en planear su regreso a los escenarios por todo lo alto con el disco Double Fantasy.

Nunca llegó a hacerlo. El 8 de diciembre de 1980, un fan perturbado, David Chapman, lo acribillaría a balazos en la puerta del Edificio Dakota: su hogar.

 

 

Fuente: El pais.-



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